miércoles 15 de octubre de 2008

Hacerlo cantar.

Agustín Pesoa, era amigo de Bevilaqua de la infancia, trabajaba de pintor, pero hacía unos años que entró pintando paredes para el partido justicialista y últimamente solo se dedicaba a hacer trabajos para estos. Era conocido por todos como “Chupa”, si bien en algún momento Bevi lo quiso integrar al gremio, Chupa prefirió seguir por su lado, pero aclarándole que lo tenga en cuenta para lo que sea.
Bevilaqua, llegaba a la casa de Chupa con la incertidumbre de encontrarlo, era un tipo de esos con muchas camas, podía parar en cualquier lado. Normalmente el lugar más seguro era en la casa de su abuela, que había fallecido, donde vivía con un hermano por parte de madre, mucho mayor que él, pero hacía unos cinco meses que no había noticias del mismo.
Estacionó en la puerta de la casa. Bevi bajó del auto dejando la puerta abierta, entró por un pequeño pasaje que conecta el frente con el fondo y fue directamente a la habitación donde duerme Chupa, le golpeó la ventana y lo llamó con una voz forzada pero sin gritar.
- ¿O estás realmente loco o tiene que ser algo importante?- dijo Chupa desde adentro- Me acabo de acostar hace dos horas. Así que hablá rápido.
- ¿Estás solo?
- Estaba con Valeria Mazza pero se fue hace un ratito.
- Boludo, enserio. Tengo un asuntito que arreglar, lo tengo justamente en el baúl del auto. Aun no esta muerto.
- ¡La puta que te parió! Dale meté el auto por acá, dejalo bien en el fondo y entrá por la puerta de atrás.
Bevilaqua, siguió las instrucciones y una vez el auto dentro abrió el baúl y lo sacó al atacante de Roldan, lo cargó al hombro y lo metió por la puerta que Chupa había abierto. Lo sentaron en una silla en el comedor. Lo ataron a la misma para que no se cayera y le tiraron una jarra de agua fría en la cara para reanimarlo.
- Así que éste es el pelotudo que quiso cargarse a Romi. –dijo Chupa mientras le daba una cachetada que retumbaba en toda la casa.
- Me parece que éste no es de acá. ¿Vos lo conoces?- preguntó Bevi.
- Yo no. O es de otro lado o es muy boludo para meterse con Romi.- le asestó otra cachetada en el otro lado de la mejilla.
- La verdad que sí. – agregó Bevi.- Dale pibe, cantá. Esto no tiene que porque ser jodido, che. Vos cantás todo y te vas. Nadie tiene que enterarse que te agarramos. Té volvés como viniste, che.
- Loco. –dijo Chupa agarrándole del mentón y haciendo que lo mire- cuanto más tardés en cantar, más te va a doler y más vas a demorar para llegar al pelotudo que te mandó. Entendés lo que te digo. Si los que te mandaron sospechan, te hacen mierda.
- No loco, no puedo decir nada. – dijo el tipo agachando la cabeza
- Escucháme bien. Te lo vamos a explicar otra vez. –dijo Bevi.-
- No. No. Dejame hacerle entender algo antes.- interrumpió Chupa y le metió con el puño cerrado en el estomago y otra mas abajo, rozando la silla, dándole en los testículos.- Está será la otra forma para que cantés.
- Loco – retomó Bevi – Si se enteran que nosotros te agarramos igual te pueden hacer mierda hayas cantado o no. ¿Entendés? Y encima, nosotros te vamos a cagar a trompadas. Vos elegís.
- Pará. Loco. Pará- Tienen razón. Está bien. ¿Pero me dejan irme enseguida?
- Y si boludo. Para que te queremos acá. Y para que pegarte un tiro en la cabeza, después tenemos que andar cavando para enterrarte.
- Soy santafecino, laburo para un tipo que no les interesa el nombre y tampoco te lo voy a decir. Es un tipo groso en Santa Fe. Recibió un encargo de un tipo de acá de Paraná. Le puso mucha guita. No teníamos que matarlo. Teníamos que cagarlo a trompadas, meterlo en su propio auto y llevárselo hasta nuestro jefe que lo iba a hacer hablar.
- ¿Se lo iban a llevar a Santa Fe? –preguntó Chupa
- No. Para nada. Eso puede ser un kilombo en el túnel hay muchas cámaras. Mi jefe está acá.
- ¿Sabes quien contrató a tu jefe?-preguntó Bevi.
- Un tipo alto, flaco, con voz ronca.
- ¿Peinado al costado?¿Con gomina?
- Sí. Creo que sí. Pero iba de parte de otro. No sé el nombre.
- Tranquilo. Ya está.
- Che. Loco. Mi jefe está acá. Tengo que irme ya. Si no va a sospechar. ¿Qué hora es? ¿Cuánto hace que estoy acá? Encima yo soy el sobrino. ¿Entienden? Mi única excusa es que no conozco esta ciudad. Tengo que encontrarlo en el barrio Macarone
- Sí, loco. Todo bien. Tranquilízate que solo ha pasado una hora y media. –dijo Bevi-
Chupa lo desató, lo dejó pasar al baño para que se limpie la sangre y lo metieron nuevamente al baúl del auto. Lo llevaron cerca del barrio Macarone y lo hicieron salir.
- Loco, gracias. Ustedes son tipos polenta y legales. Soy Cabeza, de “Santoto”. Les debo una. Enserio.
- Dale. Rajá. Que te van a pescar.