lunes 25 de agosto de 2008

Afianzando el poder

En la reunión celebrada luego del asesinato, Roldan recibió el apoyo incondicional de todos los miembros de la comisión directiva, incluso los que eran fieles a Andretti. Nadie realizó ningún comentario cuestionando la incertidumbre del crimen, por el momento, luego chocaría con Luciano Marichal, hombre de la vieja camada. Peralta, ensayaba un discurso donde explicaba lo grave de ser una sola persona la que realice todo el trabajo político del gremio. Aclaró que de ahora en más se repartirían las zonas, diferenciándolas. Alguien se ocuparía de los policías, otro para las constructoras, otro para los jueces, otro para los demás gremios y otro para los políticos. Lamentó que Andretti guardara tanta información. Tardaron entre cinco y seis meses en revalidar todas las relaciones obtenidas del anterior presidente.
Roldan, sería el supervisor de todo y actuaría como una especie de comodín que cubría a cualquiera que no pudiese, por el motivo que sea, acudir a una cita o completar algún trabajo. Si bien su poder en el gremio era absoluto e incuestionable, debía mantener informados mediante simples reuniones al resto.
Los avances comenzaron a hacerse notar, el gremio empezó a cobrar fuerza. En una ciudad otrora tranquila ahora vivía un auge gremial impulsado por Roldan. Pero como todo poder tiene un precio, los políticos comenzaron a tomar partido.
El gremio ya contaba con unos dos mil asociados, una gran masa activa muy utilizable para las campañas políticas. Si bien, la idea era mantenerse fuera de dicha actividad, la exigencia para decantarse por un partido o por otro comenzaba a ser mayor. La audacia de no sostener solo una bandera siempre llevada a la practica por Andretti, era un nuevo reto para Roldan, quien además de sus limitaciones como político, ya que se lo consideraba como un hombre de acción mas que de palabras, tenía en su contra que el gremio era un dulce para los buscadores de votos.
Los contactos que tanto habían servido para moverse con libertad en los robos a constructoras, y demás actos delictivos. Ahora, eran esos mismos contactos los que le enviaban gente solicitando su apoyo para diversas campañas. Inútiles eran, las explicaciones que el gremio les entregaba.
- Nosotros, como gremio, como representante de los trabajadores- expresaba Peralta a los radicales sentados frente a su mesa- no podemos, aun, decantarnos por una ideología política. Es imposible saber nuestra masa societaria de parte de quien está. Por lo tanto, no podemos tomar una decisión de esa envergadura ya que sería contraproducente para nuestro gremio.
- De eso no nos queda ninguna duda- replicaba el representante del partido radical – Sabemos que su gremio es de los trabajadores. Y justamente por eso hemos venido a hablar. Hay una errónea interpretación con respecto a eso, que algún día se aclarará. El partido radical, nació como partido de representación de la clase media y baja. Nuestra historia no me deja mentir.
- Los peronistas dicen lo mismo- aclaró Roldan-
- Sí, por supuesto. Pero ahora díganme ustedes que peronista. La diferencia de nuestro partido con el peronismo es muy fácil de explicar. Nosotros estamos unidos y sabemos perfectamente hacia donde apuntamos. Los peronistas no saben si son de izquierdas, de centro o de derecha. Tienen una gran lucha interna que los llevará a la disolución.
- Los peronistas se disuelven y aun así, ganan. –interrumpió Roldan.
- Miren señores- dijo el político – Ustedes no tienen que contestarme, o mejor dicho, elegir que camino tomar, ni hoy ni mañana, pero les aseguro que en algún momento van a tener que hacerlo. En el país se vaticina un cambio. Sabemos que podemos cambiar algo y es el momento de fijar las bases para hacerlo. Es momento para ir viendo, no solo quien tiene mas o menos poder, sino quien realmente pude hacer algo por el país. ¿Han hablado ustedes con los peronistas?
- Hablar, hemos hablado miles de veces. – respondió Peralta- y le dijimos lo mismo que a ustedes.
- Sí. Pero acuérdense lo que les digo. No se puede marear la perdis toda la vida.

La conversación con los peronistas había sido muy similar, con la diferencia que hablaron en cinco oportunidades y con diferentes dirigentes. Todos decían venir en representación de los trabajadores, solicitaban apoyo para las elecciones y con un discurso patriótico.
Los planteos de este tema arrojados en las reuniones de los miembros de la comisión directiva, dejaban un gran malestar. Ya que las discusiones sobre el camino a seguir eran variadas. Algunos opinaba que vinculándose con algún partido, era una especie de apuesta, si ese partido ganaba, se garantizaba una estabilidad. Obviamente en el caso de perder, era aguantar la tempestad. Mantenerse al margen era algo casi imposible.

Después de mucho tiempo de deliberación, la idea que prevaleció, fue fraccionar el gremio, demostrar que estaban separados y enemistado políticamente dentro del mismo gremio. Mostrar una enorme confusión y apostar por todos. Mientras se le daba la mano a uno se le guiñaba el ojo a otro. Se designaron los que debían decantarse por unos y por otros. Al poco tiempo ya se los veía participando de los actos peronistas y otros de los actos radicales.

2 comentarios:

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