miércoles 6 de agosto de 2008

Conferencia de prensa (Cap 6)

La noticia comenzó a correr por la ciudad. Canal crónica ya lo anunciaba. Los medios periodísticos empezaron a llamar desde temprano al gremio para obtener mas información. Claudia, la secretaria, cuando fue a abrir la puerta para ingresar a la sede del gremio, se abalanzaron varios periodistas intentando rescatar algo para sus respectivos noticieros. Ella, había sido advertida del hecho y solo se limitó a trasmitir que a las 10:00 habría una conferencia de prensa.
Roldan y Bebilaqua llegaron a la casa de Peralta a las 8:30, estacionaron directamente en el garaje, ya que Peralta había dejado su auto estacionado a dos calles. - La noticia ya corre por la tele. – dijo Peralta.
- Tranquilo que salió todo bien. – dijo Roldan.
- Llamé a Claudia. Avisará a quien pregunte que a las 10:00 será la conferencia. La hice tan pronto para eliminar sospechas. –dijo Peralta.
- ¿Cómo se lo tomó?- preguntó Roldan
- Mirá, al principio hizo un poco de teatro, pero creo, que tampoco le sorprendió mucho. No estoy seguro. Habrá que estudiarla un poco.- contestó Peralta.
- Vas a tener que empezar a cogertela de nuevo. –agregó Bebilaqua.
- Sí. Pero después hablaremos de ella. ¿Con quien más hablaste? – agregó Roldan.
- Con nadie más. – respondió- Ahora que llegaron ustedes voy a llamar a todos. Los que quieran venirse para acá que lo hagan y el resto que vaya al gremio. Pero, no lo hice antes por si alguno quería hablar con vos.
- Voy a darme un baño y empezamos a llamarles los dos.-
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En el salón de las reuniones estaban los principales directivos del gremio con una absoluta tranquilidad. El bullicio de los periodistas era lo que más sobresalía. Dos policías uniformados habían acudido también al lugar. Pasado cinco minutos de las diez. Jacinto Peralta ensayó unos movimientos con las manos para hacer callar a los presentes.
- Buenas tardes. Mi nombre es Jacinto Peralta. Soy el secretario del gremio. Lamentablemente estoy aquí para confirmarle la triste y nefasta noticia. Andretti ha fallecido en Buenos Aires. El día de ayer. Ha sido victima de un crimen, estamos seguros que la policía encontrará a los culpables. Y nosotros estamos a disposición de la autoridad por cualquier dato que podamos aportar. Andretti, era un hombre completo. Era un hombre incansable, dispuesto a sacrificar todo por el gremio, por nosotros, por los trabajadores. Andrettí, era un hombre humilde, y conocía como vivía el trabajador y las condiciones que tenía que soportar. Se metió en la lucha gremial con el solo interés de hacer que a los trabajadores se los respetara como tal. Un luchador empedernido de los pocos que quedan en este difícil país. Los cuidadores y serenos antes no poseíamos ni una milésima de dignidad. Sometiéndonos al maltrato y abuso de los dueños capitalistas. Él, consiguió que se nos reconozca. Hizo que este gremio sea grande. Hizo que muchísima gente tenga una vida digna. Hizo conocer esta ciudad en un ambiente nacional y hasta me atrevo a decir internacional. Aun, no puedo creer lo que ha sucedido. No descansaremos compañeros hasta que se aclare lo ocurrido y siempre recordaremos sus acciones. Estamos orgullosos de haber sido sus amigos.
Andrettí, nos enseño el camino de cómo ayudar a los trabajadores. Nos enseñó como hacer algo por esta sociedad que no nos valora. Como hacer justamente del trabajador, engranaje indispensable para que todo este sistema funcione, sea remunerado como se merece. Andretti nos enseñó la lucha desinteresada. No enseñó que los gremios son los únicos en poder conseguir avances para el trabajador. Un trabajador por si solo no puede conseguir nada, pero unidos, podemos paralizar el país.
Andretti. Tu nombre será inmortalizado y las generaciones venideras te recordarán.
Como aclaración para todos los presentes, nuestro vicepresidente, por razones personales renunció a su cargo hace unos dos meses y medio. Ahora, le cedo la palabra al vocal primero. Ahora presidente, Juan Román Roldan.
- Gracias Jacinto. Tampoco queda mucho por decir después de este discurso. Solo quiero decirles, que haré lo imposible por cumplir con mi responsabilidad. Y esperamos que todo se resuelva pronto. Muchas gracias por haber venido.
Rápidamente comenzaron a levantarse cuando una periodista se puso de pie con la mano levantada empezó a preguntar en un alto tono de voz.
- ¿Quién puede haber querido matarlo? ¿Qué estaba haciendo en Buenos Aires el señor Andretti? ¿Siempre viajaba solo?
Roldan pidió calma, ya que por el bullicio se hacía imposible escuchar. Peralta entendió que debía sentarse pero Roldan con un gesto se lo impidió. El silencio iba llegando poco a poco. Una vez que el orden se estableció, Roldan se dirigió a la periodista.
- Debemos darle las gracias por su interés, señorita. Pero no podemos responder a esas preguntas ya que la policía federal, está detrás del caso y no podemos hablar de nada. Lo siento mucho.- dijo Roldan pero la periodista no estaba de acuerdo y lanzaba preguntas al aire-- Señorita- dijo Peralta – Entendemos que quiere hacer su labor y se merece nuestros halagos por ello. Pero como no sabemos que podemos contestar y que no. Ya que esto, como decía el Señor Roldan, esta siendo investigado. Yo me comprometo a que usted sea la primera en recibir la información que necesite. Pasé por el gremio y vea a Claudia que le dejaré instrucciones. Y muchas gracias por haber venido.

lunes 14 de julio de 2008

La trama

Mientras se cocinaba un pollo a la mostaza en el horno. El anfitrión, Jacinto Peralta, Juan Román Roldan y Darío “Bebi” Bevilaqua, cocinaban un plan para quitarse del medio a Andretti. Los motivos sobraban, aunque el más importante era que el presidente se había dejado de ser imprescindible y aun así, el ritmo de vida que llevaba era insuperable, todo con la excusa de hacer política. Viajes, restoranes de lujos y cabaret eran lo cotidiano. La mayor parte del tiempo estaba ausente del gremio, encargándose de todo el nuevo equipo encabezado por Roldan.
- Hay que saber que si empezamos con esto no hay marcha atrás- dijo Jacinto.
- Si estamos acá es porque ya estamos decididos- agregó Roldan encendiendo un cigarrillo.
- Bebi. ¿Lo tanteaste al gordo y a Morato? –preguntó Jacinto-
- Están con nosotros. Creo que el correntino y Germán también. Al que lo vi muy indeciso es al gringo. Pero una vez que lo hagamos, no tengo dudas que todos harán como si nada.
- Hay que hacerlo bien. No tiene que haber sospechas de nosotros- dijo Jacinto.
- Sospechas habrá, lo que no tiene que haber son pruebas- dijo tajante Roldan.

Andretti, armó su valija y se hizo llevar al aeropuerto de Paraná con su chofer. Llegó a Buenos Aires y tomó un taxi hacia el hotel donde siempre se alojaba. Por la tarde se entrevistó con unos lideres de Asociaciones Gremiales y Mutuales. Al llegar la noche, volvió al hotel solo para bañarse y se dirigió a un cabaret de Capital Federal, acompañado de un accionista de la Financiera Luz Verde, con quien estaba tramitando ofrecer prestamos a los asociados. Salió del cabaret con un alto grado de embriaguez y se despidió del acompañante. Tomó un taxi y se dirigió al hotel, lo dejó en la puerta y llegó a su habitación. Al otro día apareció en un albergue con un tiro en la cabeza y tres en el pecho.
La policía federal intervino en el asunto. Todos lo declarantes contaron su historia. Los dirigentes gremiales. El accionista de la financiera que prefirió ocultar su identidad, las dos chicas del club nocturno con las que estuvo esa noche, el taxista que solo recordaba haber llevado a un pasajero muy borracho y el empleado del albergue. Las cámaras de dicho albergue, de muy bajo presupuesto, que tiene en la entrada, solo mostraron una mujer que traía en brazos a Andretti que estaba muy borracho.
El informe policial forense dijo que una bala entró por el centro del pecho con orificio de salida en el abdomen, con una ligera inclinación de derecha a izquierda y de arriba hacia abajo. Los otros disparos de similar recorrido. La bala que le dio el tiro de gracia entro por el ojo izquierdo sin orificio de salida. Las balan pertenecen a una 9 milímetros y fueron disparadas con silenciador.

Roldan y Bebilaqua fueron hasta Capital Federal, conocían con lujos de detalles los lugares por donde se movía Andretti. No fueron detenidos ni a la ida ni a la vuelta en el camino, ni siquiera la caminera de Gualeguaychú, que siempre se ensañan con los coches que vienen de Buenos Aires. No pagaron ningún estacionamiento, ni hoteles, comieron unos sandwiches y bebieron agua que habían llevado. Orinaron en una plaza. Roldan, se vistió y se maquilló dentro del mismo auto. Una vez que Andrettí entró al cabaret se trasladaron cerca del hotel y esperaron pacientes. Cuando Andretti bajó del taxi, fue Bebi que se acercó hasta él y lo llamó.
- Andretti. Soy yo. Bebi. Hace tres horas que llegué. Me dijo el conserje que usted había salido y estoy esperándolo. Hay un problema muy grave. Y tuve que venir personalmente para contárselo. Estoy desesperado no sé que hacer.
- Pero que pasa. Porque no me has llamado por telefono. Contame.
- Se trata de Roldan. Creo que esta planeando quedarse con el gremio.
- No puede ser. Eso es imposible. Subamos y hablamos tranquilo. No puedo demorarme. Tengo que volver o van a sospechar. Si Roldan se entera me mata.
- Subamos y hablamos tranquilo.
- Andretti. Creo que no entiende la gravedad de la situación. Quieren deshacerse de usted. Viajé seis horas y tengo otras seis para volver. No tiene que darse cuenta o me mataran a mí. Tengo el auto estacionado a dos cuadras. Tiene que volver y arreglar todo.
- Tranquilo. Tranquilo. Vení. Vamos a un bar.
- No Andretti. Me voy. – dijo Bebi mientras se daba la vuelta y caminaba a paso veloz.

Andretti lo siguió forzando la voz e intentando no gritar. Bebi se detuvo. Andretti luchaba por conversar, hasta que lo consiguió. Fueron a un bar. Bebí saco un cigarrillo que le convidó y fue hasta la barra a traer dos cervezas. Tanto el cigarrillo como la cerveza para Andretti, tenían dosis de escopolamina, un alcaloide que lo atontó y pasó a ser un blanco absolutamente vulnerable.

sábado 21 de junio de 2008

Nacido para el gremio

Un tipo alto, de ojos llamativamente celestes que desencajan con su cara de mono, pelo corto, peinado al costado y forzudo, entró a paso fuerte a la constructora preguntando por los hermanos Espíndola.
-¿Cómo es su nombre? –dijo el capataz de la obra mientras se quitaba las migas de un sándwich de la remera.
- Soy Juan Román Roldan. Para servirle- respondió estrechándole la mano.
- A mí me dicen Pancho. Me han dejado el encargo de explicarte todo. Los jefes llegaran más tarde, pero tampoco es seguro que vengan. Así que igual te voy a mostrar donde están las cosas. ¿Vos empezás esta noche?
-Según tengo entendido sí. Ahora solo vine a hablar y todo eso.
- Vení. Seguime. Vamos a tomar unos mates a la caseta y te explico mientras.

Pancho hizo entrar a Roldan a una precaria construcción improvisada dentro de la obra, que se utilizaba para guardar las herramientas de trabajo. Dicho lugar, era una especie de galpón, en un rincón tenía dos sillas enfrentadas y separadas por una mesa que parecía haber sido encontrada en la calle por el gran deterioro que se percibía. A los costados de las sillas unos cinco pilares hasta la altura de la rodilla, utilizados por los trabajadores para sentarse. Normalmente cuando paraban para comer o en caso de lluvia mientras esperaban que pasara. El resto del sitio era un galpón propiamente dicho, con estantes en los costados, carretillas estorbando el paso, bolsa de cemento y todo los materiales imprescindibles para la construcción. Roldan mientras conversaba hacía un seguimiento con su mirada del espacio que pronto sería su lugar de trabajo.
El encargado le entregó una copia de la llave. Le precisó algunos detalles más y lo despachó diplomáticamente para continuar trabajando. Esa misma noche Roldan entró a trabajar a las ocho y salió a las seis del día siguiente. No vio a los hermanos Espíndola hasta pasada dos semanas cuando fueron a conocerlo exclusivamente para enviarle las gracias a Andretti por haberles hecho recuperar gran parte del robo de materiales. Pidiéndole además que se pasara por la administración que se encontraba en calle Malvinas Argentinas, para firmar el contrato de trabajo.

Roldan se crió en el barrio de San Agustín. Cuando terminó la escuela primaria no estaba interesado en continuar estudiando. Quería trabajar. Ingresó a la CONET. Escuela técnica donde les enseñan un oficio. Se interesó por la carpintería. Terminó los dos años estipulados. Y nunca hizo nada referido con ello. Trabajó de pintor. Trabajó de albañil y luego su hermana mayor se convirtió en una de las amantes de Andretti, cuando tuvo la oportunidad le comentó que tenía un hermano que trabajaba de changas y era de mucha confianza. Fue reclutado para llenar la lista del gremio y los primeros meses pasó desapercibido. El presidente lo puso a prueba en reiteradas ocasiones, lo importante era saber si Roldan era de confianza. Una de esas pruebas fue forzar un palea con la hermana de éste, donde incluso le dio un par de golpes. Roldan, se enteró del suceso por boca de su familia. Él siguió acudiendo a la sede, a las reuniones, hablaron, bebieron y pasaron nueve días cuando recién habló del tema con el presidente pero por iniciativa del mismo Andretti.
- Roldan. Creo que necesitamos hablar de lo ocurrido con tu hermana. Dejame explicarte...
- Discúlpeme señor Andretti- interrumpió Roldan apoyándole la mano en el hombro y mirándolo fijo a los ojos.- La vida de mi hermana es una cuestión suya. A mi no me incumbe lo que ella haga o deshaga. Usted a mi no tiene que darme explicaciones. Si ella sigue con usted. Por mas que usted le dé un par de golpes, es porque ella quiere. Yo le estoy muy agradecido por haberme metido acá, con usted, y le vuelvo a decir que la vida privada de mi hermana, es su problema.

Una vez que se le consiguió trabajo en la constructora ya que era la única forma de mantenerlo en el gremio, Andretti comenzó a pedirle algunos trabajitos. Roldan encabezó unos atracos y algunas extorsiones donde demostró su gran capacidad y valor. Andretti le encargo trabajos más delicados, en los cuales los manejó con gran criterio. En uno de ellos tuvo que aplicar la violencia, sacando a relucir su sangre fría. A partir de allí, se convirtió en uno de los ejecutores fieles de Andretti. Cada vez que Roldan intervenía era una garantía y tranquilidad de buena actuación. No dejaba rastros de errores. Pronto lo pasaron a Vocal primero y su importancia en el gremio se fue haciendo fuerte. Ante la ausencia de Andretti, las decisiones eran tomadas por el mismo Roldan. El vicepresidente era un fantoche puesto solamente en los papeles, no tomaba ninguna decisión sin consultarlo. El protagonismo de Roldan era admirable. Sus opiniones incuestionables y a pesar de semejante responsabilidad, era participe de todas las operaciones y continuaba siendo el brazo ejecutor.
Andretti aprovecho el buen desempeño de Roldan y se dedicó a la parte más política, la cual no era tarea fácil, le llevaba mucho tiempo y sobre todo muchos gastos. Debía invitar a Policías, Jueces, Diputados, etc. a cenas lujosas, regalos interesantes y sobre todo, sobres con dineros. Lo que conseguía a cambio no era muy redituable, pero si obtenía un futuro contacto cuando estuviese en apuros. Estas operaciones lo mantuvieron alejado del gremio casi un año, solo pasaba para verificar todo, se quedaba dando algunas instrucciones, prácticamente inútiles, como comentaban todos cuando se marchaba, solo se limitaba a repetir lo que se hablaba pero con un tono imperativo.
Algunos de los allegados a Roldan, lanzaron comentarios vanos sobre dejar de lado al gran Andretti. En un principio Roldan cortó tajantemente la conversación, pero luego empezó a analizarlo detenidamente. Estuvo silencioso varios días, casi no intervenía en las conversaciones, ni en las referidas al gremio, ni siquiera en las viejas dicotomías entre River y Boca o entre provinciano y porteño. De esta manera comenzó la gran trama para apartar a Andretti de la forma más violenta, o quizás la única posible según los realizadores, matándolo sin dejar rastros.

martes 10 de junio de 2008

El nuevo cuidador

Los dueños de una obra en construcción, sufrieron un robo considerable de materiales, sin duda que dicha acción fue perpetrada por Andretti y su gente. Era un acontecimiento previsible, ya que semanas antes un empleado del presidente gremial se había entrevistado con los hermanos y dueños, Pedro y Rubén Espíndola, ofreciéndole la seguridad para la obra.
- El tema es el siguiente. – dijo Jacinto Peralta, quien normalmente hacía la labor de portavoz y relaciones comerciales- Yo vengo en representación del gremio de los cuidadores. Y como hemos sido informados que su obra no tiene a nadie. Considerando que en los últimos tiempo muchos sitios similares, han sido victimas de sustracciones, déjeme enfatizarlo, sustracciones de gran envergadura. Le ofrecemos una persona con experiencia para cumplir la labor.
- Discúlpeme. Sr. Peralta.- dijo Pedro que estaba sentado en el centro – Como usted podrá ver, esta obra está en sus comienzos. Aun no tiene nada de valor, excepto los materiales de construcción.
- Los materiales de construcción también tienen mucho valor.- interrumpió Jacinto.
- Sin duda. Todo tiene valor. Pero a lo que me refiero es que sería más probable que roben en cualquier sitio a que entren a robar acá.
- Eso nunca se sabe.
- Desde mi punto de vista. –intervino Rubén- Si entra alguien a robar materiales de construcción, hasta yo sería capaz de colaborar cuando lo esté cargando. No sé si me explico. Ya que sería un pobre diablo que los necesita para construir su casa.
- Perfecto, señores. Ni le haré perder el tiempo, ni perderé más el mío. Yo, en representación del gremio, no solo velamos por el bienestar de nuestros asociados y futuros asociados, sino también por aquel que paga el sueldo de nuestros asociados. Es la forma en que se vería beneficiado también nuestro gremio. De todas maneras, les dejo mi tarjeta, cualquier duda me llaman por teléfono y pueden pasarse por la sede, por favor, pidan cita.
Jacinto era todo un diplomático en el momento de hablar, pero sin duda, cuando no encontraba algo productivo en las conversaciones, inmediatamente cortaba el dialogo. Jacinto Peralta, había nacido en el Barrio de la Pasarela, situado detrás de los galpones ferroviarios. Su padre se metió en la política y a fuerza de golpes llegó a oídos de un concejal que lo incorporó entre su gente, rápidamente fue escalando posiciones y logró un cargo político en la municipalidad de Paraná. Su propia condición de persona sin estudios lo obligó a aprender el funcionamiento de la política, por lo tanto, Jacinto creció en una tranquila posición económica y mamó de chico los chanchullos politiqueros. Empezó a militar como todo joven, pegando carteles y pintando paredes, sin dejar de descuidar su discurso. Se rodeo de amigos en la política. Y cada vez que había un acto, podía conseguir fácilmente unas cien personas para hacer presencia. Sacaba provecho de su capacidad de convicción, les ofrecía unos pesos, comida y bebida, y los llevaba a cualquier punto de la provincia donde se necesitara hacer “agite”.
Andretti, lo conoció en un asado, fueron presentado y rápidamente entablaron una conversación entretenida. En esas épocas, Andrettí, ya estaba planeando ocuparse del gremio y la incorporación de personas para su proyecto era necesaria. Lo dejó hablar durante largo rato, mientras analizaba su forma de ser. Lo invitó a una reunión y aprovechó que la facción de la cual Peralta apoyaba había perdido las internas de su partido. Esté, se sumó inmediatamente al proyecto, aun sin tenerlo muy en claro de que se trataba, ya que Andretti era muy celoso con la información, solo brindaba la indispensable.
Jacinto Peralta, dedujo Andretti, era un buen orador, entusiasmaba con pocas palabras a sus oyentes, aun sin estar seguro a lo que se refería. Venía de un barrio movido, con muchos jóvenes dispuesto a todo, un padre político a dedo y lo primordial, muchas ganas de meterse en algo sin esperar más tiempo.
Peralta con sus veintisiete años, aun vivía con sus padres, no estaba casado y gozaba de una reputación de mujeres de la noche. Alto y delgado, con un mentón prominente que siempre se acariciaba con sus dedos índice y pulgar.

- Buenos días, señorita. Somos los dueños de la constructora “Fénix 2000”, tenemos una cita con el Sr. Andretti y el Sr. Peralta.
- Buenos días. Pueden ustedes sentarse en la sala que pronto lo atenderán.-dijo la secretaria, quien en el momento de indicarles la sala de espera se abrió la puerta del despacho.
- Hola buenos días- dijo Peralta al ver a los visitantes- A estas personas no las hagas esperar- dijo a la secretaria- Si vienen en algún momento y Roldan esta ocupado me llamas al celular. ¿Esta claro?
- Si, claro Señor.- respondió Claudia con el mismo guiño de ojos-

Los hermanos Espíndola, tomaron asiento. Peralta los presentó ante Andretti y estos, fueron directamente al grano.
- Nos han robado los materiales, todos los materiales, no se como. Ahora tampoco importa. La misma policía nos aconsejó que vengamos a hablar con ustedes. ¡Esto es increíble! En fin, Contrataremos un cuidador, el que ustedes nos digan, pero queremos recuperar el material.
- Que esta insinuando- intervino Peralta.
- Nada de otro mundo, solo que ustedes como están en el gremio, y nosotros contrataremos a ese tipo que ustedes nos recomiendan, tal vez, podrían descubrir quienes nos robaron y recuperar los materiales. No es fácil transportar tantas cosas, debe ser una banda organizada. La perdida ha sido cuantiosa.
- Lo intentaremos. –dijo Andretti- Pero si la policía anda sin pistas, no entiendo porque nosotros podremos averiguarlo, pero lo intentaremos. Se lo prometemos. ¿Cuándo le enviamos al cuidador?
- ¿Cuánto habrá que pagarle?- dijo el otro dueño-
- Lo que se estipula en contrato de cuidadores abalado por el gremio. –dijo Peralta- unos $ 1.400, más los aportes y eso. Casi nada, comparando con lo que pueden llegar a perder si entraran a robar de nuevo. Además, quédense tranquilo que es un tipo legal, muy trabajador y no les causará ningún problema.
- ¿Tiene nombre o solo le decimos buen trabajador?- dijo Pedro en tono irónico.- Claro que tiene nombre- Interrumpió Andretti con una risa sarcástica.- Mañana lo enviaré ante ustedes. Recuérdenlo siempre, se llama, Juan Román Roldan.

lunes 9 de junio de 2008

El gremio crece

El gremio se había trasladado desde la pequeña oficina que tenía en calle Alén casi llegando a la terminal de ómnibus, a un céntrico inmueble situado en calle Belgrano. Andretti repartió las oficinas entre los de la comisión directiva y se dejó la más amplia para él, incorporando también una secretaria personal. Hizo entrevistas y eligió una interesante joven llamada Claudia Entre sus especializaciones laborales que le hicieron conseguir el puesto se puede destacar, sonriente, ojos grandes y boca carnosa, rubia platinada teñida, entre delgada y rellenita, con una gran gusto de usar minifaldas. La nueva secretaria en un principio no sabía cuál era su trabajo más que atender el teléfono.

Claudia le llevaba una especie de agenda que Andrettí normalmente no respetaba, o por falta de costumbre o porque no le gustaba que le organicen la vida. Una mañana, ni bien Andrettí llega al gremio, su secretaria le comunica que al mediodía vendrían a hablar con él unos representantes de otro gremio. En un principio Andretti, no demostró demasiado interés con esta gente. Incluso los hizo esperar veinte minutos inútilmente.

- Claudia, que pase esta gente.- dijo Andretti abriendo la puerta de su despacho y cerrándola nuevamente.

La secretaria le indicó a los dos visitantes el camino, les abrió la puerta y los presentó con sus nombres y apellidos.

- Ustedes díganme caballeros, en que los puedo ayudar. –dijo el presidente dejándose caer en el asiento que crujió al sentir los ciento diez kilos.

- Sí. Bueno. Nosotros somos de la mutual del personal de seguridad privada de Entre Ríos. Tenemos unos trescientos socios, aunque la mayoría son de Paraná, en realidad, todos son de esta ciudad. Empleados de seguridad a nivel provincial hay alrededor de dos mil, los servicios que brindamos se basan más que nada en préstamos de dinero y algunos comercios donde nuestros asociados compran luego se lo descontamos. Seré sincero y directo, Señor Andretti. Estamos pasando una grave crisis institucional y la única solución que vemos es poder fusionarnos con su Gremio y trabajar juntos.

-¿Y por qué querría fusionarme con una mutual que da pérdidas?

- Señor Andretti. –intervino el otro – es una buena mutual. No es que de pérdidas, la crisis por la que atravesamos si bien hay algo de económico, lo más grave es institucional, solo somos nosotros dos los que andamos con todo y no podemos más, el resto si bien figura en la lista, ya han renunciado “tácitamente”. Convocamos a elecciones y nadie quiere saber nada. Pero como le decía al principio, la mutual es buena, y puede dar buenos frutos. En el caso de no poder hacer algo, tendremos que disolverla y créame lo que le digo, es una lastima disolver algo que llevándose bien, dejaría buen dinero.

Andretti, les pidió que lo dejen consultar con los otros integrantes de la comisión directiva y que en una semana tendría una respuesta. Positiva o negativa, pero la tendría. Sin perder el tiempo, llamó a su grupo cercano de amigos y estudiaron la situación. Al otro día, Andretti les enviaba un contador para que revise las cuentas. Tres días después comenzaba la organización de la gran fiesta. Se publicó en algún lugar escondido, con letras pequeñas y muy confuso del periódico matutino, el llamado sus asociados, donde quedaban debidamente y legalmente convocados a una asamblea general extraordinaria.

El sábado comenzó la fiesta en el Club Peñarol. Los votantes o comensales o bebedores o mejor dicho, juerguista. Llegaban y en la entrada eran recibidos con unos vales equivalentes a vasos de vino. Que inmediatamente cambiaban en la cantina. Para comer había choripanes a discreción. El mismo Andretti, pedía disculpas por no poder atenderlos mejor debido a los tiempos difíciles que estaban atravesando. A las dos horas aproximadas del inicio de la fiesta. Andrettí, los reunió a todos en un semicírculo y empezó a vociferar el primer punto a tratar en la asamblea e inmediatamente un borracho gritó “aprobado” antes que este terminara la frase y al unísono retumbaba en todo el salón del club peñarol, “aprobado”

Andretti, intentó leer el segundo punto a tratar y otro borracho se puso de pie, levantó el vaso de vino y gritó, “aprobado este y los otros puntos”. “Aprobado” gritó el resto. Seguidamente sin dejar pausa otro participante hizo lo mismo gritando “Viva Andretti”. “Viva”. “Viva el gremio”. “Viva”. “Viva la asamblea”. “Viva”. “Viva el vino” “Viva”. “Viva Peñarol” pero de fondo se escucharon solo algunos viva, no todos eran simpatizantes de este club. El presidente del gremio, llamó a la calma, agradeciendo el apoyo incondicional que le daban, pero era necesario que escuchen los puntos antes de aprobarlos. Por lo menos así lo decía el estatuto, intentó remarcar. Pero fue interrumpido por otro“Viva el estatuto” “Viva”.

Así fue como Andretti logró modificar los estatutos y fusionarse con una mutual donde ahora se ampliaba el campo de acción y dejando las bases abiertas para poder adherir o fusionar cualquier entidad posible.

Semejante poderío conseguido fue logrado con suspicacia, Andretti controlaba sus operaciones. En las mayorías hasta personalmente, parecía que nada ni nadie lo detendría. Tenía los mejores abogados, policías y jueces comprados, matones dispuestos a todo. Nadie capaz de atreverse a enfrentarlo. Nadie. Pero como la historia a demostrado en reiteradas ocasiones, el fin de Andretti llegó desde donde menos lo esperaba, desde sus mismos protegidos.

miércoles 28 de mayo de 2008

Nacimiento del Gremio

Nadie se hubiera imaginado que en la provincia de Entre Ríos, donde mayoritariamente las actividades son agrícola-ganaderas, y menos aun en Paraná, iba a ser el lugar donde iba a nacer el gremio de los serenos de la construcción. Claro, que justamente por el lento crecimiento de la construcción, fue un clima propicio para el surgimiento de dicho gremio.

Las construcciones se empezaban, pero algunas quedaban a medias, para siempre. También se ofrecían planes de vivienda, ya sean financiados por el Gobierno o Privados, donde los interesados debían aportar cuotas mensuales y su casa se iba construyendo lentamente. Seguramente por eso había tantos trabajadores de este rubro. Esto motivó a los cuidadores de dichas construcciones al ver que la cosa iba para largo, a agruparse y reclamar que su condición como trabajador era injusta.

Se inscribió como gremio, presentándose una lista completada por cuidadores de distintas obras. Dicha formación pasó desapercibida durante mucho tiempo. Los reclamos específicos eran crear un rubro para su ocupación, ya que no tenían ni como empresa de seguridad, ni como empleados de la construcción. No se regían por ningún convenio, quedando expuesto a la intención del empresario. No se pagaba por horario nocturno, no se respetaba la jornada laboral, ni siquiera puntualizaba su tarea. Ni mucho menos aun lo arriesgado de trabajo ante un intento de robo.

El G.E.N.O.C fue como se había propuesto llamarlo en un principio. Respondiendo la sigla a gremio de empleados nocturnos de obras de construcción, pero pronto se encontraron con la cuestión que también había empleados los fines de semana y su horario no era solo nocturno, y posteriormente se encontraron con obras paralizadas por diversos motivos que también necesitaban un cuidador, por lo tanto, no podía llamarse nocturno, quedando la sigla definitiva G.E.O.C.

Los comienzos fueron exclusivos para el reclamo de los derechos de los trabajadores, se consiguieron grandes avances en la calidad del trabajo, pero nada más. Las mejoras logradas habían demandado demasiado esfuerzo laboral, y en el balance general tampoco era positivo.

Ante la presión de los trabajadores que habían aumentado la masa agremiada, se decidió responder con la única, efectiva y soberana forma conocida, La Huelga. La adhesión a la misma fue de un noventa por ciento de los trabajadores. Para decir verdad, también hubiera pasado desapercibida si no fuera porque en varias obras en construcción, y sobre todo en las zonas marginales fueron victimas de saqueos. Posiblemente premeditados. La prensa no dudo en convertirlo en la noticia de la semana, repercutiendo también en el ámbito nacional.

Durante los meses siguientes el gremio continuaba saboreando la victoria obtenida. Los periodistas pedían entrevistas con los representantes, ya que ni siquiera les alcanzó con la conferencia de prensa. Los trabajadores de casi todas las construcciones existentes acudían para adherirse al G.E.O.C. Tanto fue el éxito que se vieron desbordados. No supieron canalizar las asociaciones masivas de nuevos miembros en beneficios para estos. Si bien el éxito de la huelga fue indiscutible, también lo fue el declive posterior. Incluso se plantearon organizar otra huelga, pero solo para reimpulsar el gremio. Buscaron excusas que no bastaban, que no convencían. El líder en esos momentos, Juan Pascual Batista, cayó en un estado de estrés, aumentado por la huida de su mujer con sus dos hijos al comprobarle una infidelidad. El resto de la comisión directiva, eran incapaces ni siquiera de organizar una reunión. Se convocaron una asamblea extraordinaria y se decidió adelantar la fecha de las elecciones, solo una lista pudo lograr las firmas necesarias para ser candidata. A la presidencia se postulaba un tal Alberto Ángel Andretti. Muy poco se conocía de este personaje. Se había afiliado desde los comienzos, trabajaba como sereno en una construcción en una zona céntrica. Realizó una campaña a conciencia. Armó la lista con socios de distintas zonas de la ciudad. Las firmas para presentar la lista no resultaron tan difíciles, ya que aprovechando al representante de cada zona, le brindaron el apoyo solicitado.

Andretti una vez en la presidencia los objetivos del gremio cambiaron rotundamente, en realidad, dejaron de ser objetivos gremiales para transformarse en una ambición netamente personal. Creó un grupo compuesto por cuatro matones, a los que enviaba a robar a las construcciones que no poseían un cuidador. En los comienzos, solo ofrecía parte del botín obtenido, pero los ejecutores se encontraban con dificultades para convertir los materiales de construcción en dinero. Andretti, buscó a un intermediario que se encargó de ofrecer los materiales en otra ciudad a precios tentadores. Sin duda la policía logró descubrir el entramado, pero no podía comprobar nada. En una maniobra rápida, el presidente sobornó al funcionario policial a cargo de la comisaría, con un agradable sobre con dinero, lo cual no solo sirvió para seguir realizando esta operación, sino que también se aprovecho para las siguientes operaciones.

De esta manera, lo que en un principio fue una creación romántica del reclamo de los trabajadores se convirtió en una organización legal que escondía bajo dicha fachada todos los entramados ilegales posibles. Andretti basó su gestión en la extorsión. Presionaba a las constructoras a adherir a sus trabajadores al sindicato, luego les ofrecía grandes arreglos, donde en la mayoría de los casos eran los trabajadores los que salían perdiendo, aunque siempre encontraba la forma de convencer que era la mejor oferta conseguida.