martes 25 de noviembre de 2008

Atando cabos sueltos

Al otro día, a la mañana temprano en vez de ir a las oficinas, se juntaron en un bar a dos cuadras del gremio. Estaban Peralta, el gordo y Morato. Bebilaqua y Roldan llegaron mas tarde y se sentaron pidiendo dos cafés.
- Ya les conté lo de la paliza a los dos- dijo Peralta.
- Algo ya sospechábamos. Pero ya se sabe quien fue. –Preguntó el gordo.
- El tipo que yo agarré, se lo llevó Bebi y lo hizo cantar- dijo Roldan.
- Y cantó como un pajarito. La situación es esta. No querían matarlo. Querían meterlo en el auto y llevárselo a un tipo de Santa Fe. Me parece que era por el tema de Andretti. No sé, creo que querían información para comprometernos. No estoy seguro. La cosa es que detrás de todo esta Camilito Cepeda. Él fue el contacto con el Santafecino.
- Pero si Camilo no hace nada sin que se lo digan. –agregó Morato.
- Eso mismo –intervino Roldan- ¿Quién piensan ustedes que puede andar atrás de todo?
- El viejo Marichal. – dijo el gordo-
- Yo pienso lo mismo- dijo Morato.
- Entonces todos pensamos lo mismo- Agregó Peralta- Lo que ahora debemos debatir es como encaramos esta situación. Si nos trenzamos en una lucha encarnizada contra el viejo, si lo hacemos desaparecer, lo cual sería peligroso o si lo hacemos pisar el palito y agarrarlo in fraganti.
- Ustedes saben que de parte mía pueden contar para cualquier cosa. –dijo el gordo- hago lo que digan.
- Conmigo también. – dijo Morato – ustedes ya saben como soy yo. Lo hacemos cagar y listo.
- No. – intervino Roldan- No podemos hacerlo así. No podemos involucrarnos en ningún quilombo más. Tenemos que dejar que Marichal agarre aires, que se crea que nos tiene de los huevos, que se sienta con confianza para meterse en donde quiera, que se meta en política y ofrecerle que tiene nuestro apoyo para decidir lo que quiera.
- Y así. – dijo Bebilaquasolito se va a enquilombar, che.
- ¿Qué hacemos con Camilito? – dijo Morato- ¿Lo hago cagar?
- No. – dijo Román – Se puede dar cuenta el viejo. Tenemos que vigilarlo y dejar que se mueva confiado. Yo creo que debemos estar tranquilos y muy cuidadosos. Camilo es un buen tipo, solo que está en el bando equivocado.
- Ahora- agregó Peralta- Con esto de que les salió mal la jugada van a andar tranquilo por un tiempo, seguramente sabrán que nosotros sabemos o sospechamos que fueron ellos. No creo que se manden ninguna locura más. Aun así, debemos tener mucho cuidado. Cuando el enemigo está en la vereda de enfrente uno puede calcular la distancia, pero cuando está dentro de tu casa, nunca lo ves venir. Vos gordo, andá con Morato tirando para el gremio. Yo voy en diez minutos y después van ustedes dos. –dijo mirando a Roldan y a Bevi.
El día en la oficina transcurrió demasiado normal para el trajín de la noche. Roldan era el encargado de otorgar las Ayudas Económicas, que eran un prestamos en efectivo que no superaba los $ 400 y se los descontaba en cuotas con un 4% de interés mensual. Esta era la forma encontrada importante y necesaria, para por un lado actuar como una especie de beneficencia, aunque bien que el gremio gana con los intereses y por otro lado crea un contacto más directo con la gente. Los hace entrar a su despacho, a veces les convida cafés o mates. Conversaciones banales o deportivas, incluso algunos se desahogan contándole sus problemas personales. Y sobre todo, conseguía apoyo.

miércoles 15 de octubre de 2008

Hacerlo cantar.

Agustín Pesoa, era amigo de Bevilaqua de la infancia, trabajaba de pintor, pero hacía unos años que entró pintando paredes para el partido justicialista y últimamente solo se dedicaba a hacer trabajos para estos. Era conocido por todos como “Chupa”, si bien en algún momento Bevi lo quiso integrar al gremio, Chupa prefirió seguir por su lado, pero aclarándole que lo tenga en cuenta para lo que sea.
Bevilaqua, llegaba a la casa de Chupa con la incertidumbre de encontrarlo, era un tipo de esos con muchas camas, podía parar en cualquier lado. Normalmente el lugar más seguro era en la casa de su abuela, que había fallecido, donde vivía con un hermano por parte de madre, mucho mayor que él, pero hacía unos cinco meses que no había noticias del mismo.
Estacionó en la puerta de la casa. Bevi bajó del auto dejando la puerta abierta, entró por un pequeño pasaje que conecta el frente con el fondo y fue directamente a la habitación donde duerme Chupa, le golpeó la ventana y lo llamó con una voz forzada pero sin gritar.
- ¿O estás realmente loco o tiene que ser algo importante?- dijo Chupa desde adentro- Me acabo de acostar hace dos horas. Así que hablá rápido.
- ¿Estás solo?
- Estaba con Valeria Mazza pero se fue hace un ratito.
- Boludo, enserio. Tengo un asuntito que arreglar, lo tengo justamente en el baúl del auto. Aun no esta muerto.
- ¡La puta que te parió! Dale meté el auto por acá, dejalo bien en el fondo y entrá por la puerta de atrás.
Bevilaqua, siguió las instrucciones y una vez el auto dentro abrió el baúl y lo sacó al atacante de Roldan, lo cargó al hombro y lo metió por la puerta que Chupa había abierto. Lo sentaron en una silla en el comedor. Lo ataron a la misma para que no se cayera y le tiraron una jarra de agua fría en la cara para reanimarlo.
- Así que éste es el pelotudo que quiso cargarse a Romi. –dijo Chupa mientras le daba una cachetada que retumbaba en toda la casa.
- Me parece que éste no es de acá. ¿Vos lo conoces?- preguntó Bevi.
- Yo no. O es de otro lado o es muy boludo para meterse con Romi.- le asestó otra cachetada en el otro lado de la mejilla.
- La verdad que sí. – agregó Bevi.- Dale pibe, cantá. Esto no tiene que porque ser jodido, che. Vos cantás todo y te vas. Nadie tiene que enterarse que te agarramos. Té volvés como viniste, che.
- Loco. –dijo Chupa agarrándole del mentón y haciendo que lo mire- cuanto más tardés en cantar, más te va a doler y más vas a demorar para llegar al pelotudo que te mandó. Entendés lo que te digo. Si los que te mandaron sospechan, te hacen mierda.
- No loco, no puedo decir nada. – dijo el tipo agachando la cabeza
- Escucháme bien. Te lo vamos a explicar otra vez. –dijo Bevi.-
- No. No. Dejame hacerle entender algo antes.- interrumpió Chupa y le metió con el puño cerrado en el estomago y otra mas abajo, rozando la silla, dándole en los testículos.- Está será la otra forma para que cantés.
- Loco – retomó Bevi – Si se enteran que nosotros te agarramos igual te pueden hacer mierda hayas cantado o no. ¿Entendés? Y encima, nosotros te vamos a cagar a trompadas. Vos elegís.
- Pará. Loco. Pará- Tienen razón. Está bien. ¿Pero me dejan irme enseguida?
- Y si boludo. Para que te queremos acá. Y para que pegarte un tiro en la cabeza, después tenemos que andar cavando para enterrarte.
- Soy santafecino, laburo para un tipo que no les interesa el nombre y tampoco te lo voy a decir. Es un tipo groso en Santa Fe. Recibió un encargo de un tipo de acá de Paraná. Le puso mucha guita. No teníamos que matarlo. Teníamos que cagarlo a trompadas, meterlo en su propio auto y llevárselo hasta nuestro jefe que lo iba a hacer hablar.
- ¿Se lo iban a llevar a Santa Fe? –preguntó Chupa
- No. Para nada. Eso puede ser un kilombo en el túnel hay muchas cámaras. Mi jefe está acá.
- ¿Sabes quien contrató a tu jefe?-preguntó Bevi.
- Un tipo alto, flaco, con voz ronca.
- ¿Peinado al costado?¿Con gomina?
- Sí. Creo que sí. Pero iba de parte de otro. No sé el nombre.
- Tranquilo. Ya está.
- Che. Loco. Mi jefe está acá. Tengo que irme ya. Si no va a sospechar. ¿Qué hora es? ¿Cuánto hace que estoy acá? Encima yo soy el sobrino. ¿Entienden? Mi única excusa es que no conozco esta ciudad. Tengo que encontrarlo en el barrio Macarone
- Sí, loco. Todo bien. Tranquilízate que solo ha pasado una hora y media. –dijo Bevi-
Chupa lo desató, lo dejó pasar al baño para que se limpie la sangre y lo metieron nuevamente al baúl del auto. Lo llevaron cerca del barrio Macarone y lo hicieron salir.
- Loco, gracias. Ustedes son tipos polenta y legales. Soy Cabeza, de “Santoto”. Les debo una. Enserio.
- Dale. Rajá. Que te van a pescar.

domingo 28 de septiembre de 2008

La paliza

- Debemos junar a Camilito. Últimamente veo que anda asustado. No vaya a ser que este tramando algo. –dijo Roldan sin reducir la velocidad del vehículo y sin apartar la vista del semáforo que estaba en rojo-
- Yo también lo he notado, che. Hace un par de días que lo veo así. – agregó Bevilaqua encendiendo un cigarrillo que entregó a Roldan – Ya lo hice seguir. No quería decirte nada hasta no estar seguro, loco.- encendió otro cigarrillo para él.
- ¿Descubriste algo?
- Todavía nada importante. Solo hice que lo sigan algunas veces. Tampoco le puse un seguimiento de día y noche. Los pibes vieron que anda misterioso, que sale muy poco y que se encontró con unos tipos desconocidos en el puerto, hablaron una hora, los tipos se subieron a un auto y se mandaron a mudar. Camilo que estaba vestido con ropa deportiva corrió unos quince minutos, se subió a su auto y volvió a su casa. Pasa mucho tiempo en su casa. Cuando sale va a sitios en concreto. ¿Si queres lo hago vigilar mas?
- Sí. En algo raro anda. Vigílamelo durante una semana. – Dijo Juan Román frenando el coche en la puerta del edificio donde vive su amigo- Nos vemos mañana.
Bajó Bevi, saludó y entró fumando al edificio. Roldan, lanzó el cigarrillo por la ventanilla del auto, faltando aun más de la mitad para terminarlo. Encendió la radio y recorrió a una velocidad moderada las cinco cuadras que lo separan de su casa. Subió el auto sobre la vereda y sin apagar el motor, bajó para abrir el portón del garaje. Mientras sonaba la radio del auto de fondo, vio acercarse unas sombras por detrás. Mirando de reojo, intentaba controlar lo que podía suceder. Se giró bruscamente y tapó con su mano izquierda un fierro que venía directo a su cabeza. Con la mano derecha golpeó directamente a la nariz de su atacante quien retrocedió por la fuerza del golpe cayendo sobre el capo del auto. Por el costado se abalanzaron dos hombres más, ambos portaban en sus manos unos fierros. Uno de ellos le golpeo en su espalda haciéndolo retorcerse del dolor. Pero Roldan se lanzó sobre él, tirando al suelo y comenzó a descargarle una seguidilla de puñetazos sobre la cara, hasta que sintió otro golpe sobre su espalda. Esto no hizo detener su ataque. Pero luego una patada en las costillas lo empujó unos metros dándose con la pared de su casa en la cabeza. Como si el golpe le hubiera dado más fuerza, se levantó de un salto y su brazo volvió a soportar otro fierrazo, que con la otra mano le arrebató. Al otro atacante que venía de frente, le asestó con el fierro en la cabeza cayendo desplomado en el suelo. Al que le había quitado el fierro le dio varios golpes en la espalda mientras salía corriendo. El primer atacante que recién comenzaba a reaccionar del golpe vio a Roldan que volvía de la persecución y salió corriendo en dirección opuesta al primero. Roldan busco una 9 mm, que llevaba en la guantera del auto y disparó a la sombra del segundo, sin poder impactar. Abrió el garaje de su casa, metió de los pelos al hombre que aun permanecía inconsciente con una gran herida en el medio de la cabeza. Apagó el motor del auto. Cerró el portón. Le metió un trapo que usaba para limpiar su auto en la boca y con una cinta adhesiva le dio varias vueltas alrededor de su cabeza. Con la misma cinta le ató las manos y los pies.
Las luces de su casa se encendieron.
- Soy yo- habló Roldan casi gritando a su mujer y a sus tres hijos- Está todo bien. Me atacaron pero estoy bien. Vayan a dormir. Voy a llamar a Bevi. Tranquilos. Todo esta bien.
- Pero... Romi... – dijo su mujer desde dentro de la casa- escuché tiros...
- Todo está bien, Isabel, todo está bien. El que disparó fui yo. Y entrá ya. La puta que... Isabel. Por favor.

Roldan, abrió el baúl de auto, arrastró nuevamente a su atacante sujetándolo de los cabellos ensangrentados y lo introdujo, cuando estaba por cerrarlo, observó que aun se movía, le dio una cachetada y esté, se quejó. Cerró la puerta del baúl. Arrancó el auto y rumbeó a la casa de Bevilaqua a una velocidad considerable para no llamar la atención. Se detuvo frente al edificio de éste. Tocó el portero con un timbrazo largo, dos cortos y uno largo. Es la forma para identificarse. Rápidamente bajo Bevilaqua algo despeinado, vestido con la misma ropa que unos minutos atrás.
- Me atacaron. Tres tipos. Cuando estaba por entrar el auto al garaje. Dos escaparon y tengo uno en el baúl, todavía no está muerto. Me fui de mambo y tiré unos tiros. Creo que no me vio nadie.
- Che, loco. ¿Vos como estás?
- Bien. Me dieron unos fierrazos en el brazo, pero creo que no lo tengo quebrado.
- Listo. Toma las llaves de mi auto, andáte al bar del Gringo y pegale un telefonazo a Peralta para que caiga al bar y se tome unas birras con vos, quédense una hora como mínimo. Contále todo y guardá mi auto en tu garaje. Mañana levantate temprano y mientras paseas a tu perro fijate si hay sangre en algún lugar y busca los casquillos de la 9. Yo voy a lo del“Chupa” para que me ayude con esto, seguro que algo va a cantar. A las nueve y media te paso a buscar en tu auto. Dame tu pistola. –quitó el cargador y contó las balas que quedaban- Tenes que buscar tres casquillos. Tomá mi revolver, por la dudas. Ah... A ver si me haces caso y usas uno de esto para no tener que buscar las cosas que quedan sueltas. - No queres que vaya con vos para ver que canta este. No. Dejá. Hacé que te vea la gente. Yo me encargo.

lunes 25 de agosto de 2008

Afianzando el poder

En la reunión celebrada luego del asesinato, Roldan recibió el apoyo incondicional de todos los miembros de la comisión directiva, incluso los que eran fieles a Andretti. Nadie realizó ningún comentario cuestionando la incertidumbre del crimen, por el momento, luego chocaría con Luciano Marichal, hombre de la vieja camada. Peralta, ensayaba un discurso donde explicaba lo grave de ser una sola persona la que realice todo el trabajo político del gremio. Aclaró que de ahora en más se repartirían las zonas, diferenciándolas. Alguien se ocuparía de los policías, otro para las constructoras, otro para los jueces, otro para los demás gremios y otro para los políticos. Lamentó que Andretti guardara tanta información. Tardaron entre cinco y seis meses en revalidar todas las relaciones obtenidas del anterior presidente.
Roldan, sería el supervisor de todo y actuaría como una especie de comodín que cubría a cualquiera que no pudiese, por el motivo que sea, acudir a una cita o completar algún trabajo. Si bien su poder en el gremio era absoluto e incuestionable, debía mantener informados mediante simples reuniones al resto.
Los avances comenzaron a hacerse notar, el gremio empezó a cobrar fuerza. En una ciudad otrora tranquila ahora vivía un auge gremial impulsado por Roldan. Pero como todo poder tiene un precio, los políticos comenzaron a tomar partido.
El gremio ya contaba con unos dos mil asociados, una gran masa activa muy utilizable para las campañas políticas. Si bien, la idea era mantenerse fuera de dicha actividad, la exigencia para decantarse por un partido o por otro comenzaba a ser mayor. La audacia de no sostener solo una bandera siempre llevada a la practica por Andretti, era un nuevo reto para Roldan, quien además de sus limitaciones como político, ya que se lo consideraba como un hombre de acción mas que de palabras, tenía en su contra que el gremio era un dulce para los buscadores de votos.
Los contactos que tanto habían servido para moverse con libertad en los robos a constructoras, y demás actos delictivos. Ahora, eran esos mismos contactos los que le enviaban gente solicitando su apoyo para diversas campañas. Inútiles eran, las explicaciones que el gremio les entregaba.
- Nosotros, como gremio, como representante de los trabajadores- expresaba Peralta a los radicales sentados frente a su mesa- no podemos, aun, decantarnos por una ideología política. Es imposible saber nuestra masa societaria de parte de quien está. Por lo tanto, no podemos tomar una decisión de esa envergadura ya que sería contraproducente para nuestro gremio.
- De eso no nos queda ninguna duda- replicaba el representante del partido radical – Sabemos que su gremio es de los trabajadores. Y justamente por eso hemos venido a hablar. Hay una errónea interpretación con respecto a eso, que algún día se aclarará. El partido radical, nació como partido de representación de la clase media y baja. Nuestra historia no me deja mentir.
- Los peronistas dicen lo mismo- aclaró Roldan-
- Sí, por supuesto. Pero ahora díganme ustedes que peronista. La diferencia de nuestro partido con el peronismo es muy fácil de explicar. Nosotros estamos unidos y sabemos perfectamente hacia donde apuntamos. Los peronistas no saben si son de izquierdas, de centro o de derecha. Tienen una gran lucha interna que los llevará a la disolución.
- Los peronistas se disuelven y aun así, ganan. –interrumpió Roldan.
- Miren señores- dijo el político – Ustedes no tienen que contestarme, o mejor dicho, elegir que camino tomar, ni hoy ni mañana, pero les aseguro que en algún momento van a tener que hacerlo. En el país se vaticina un cambio. Sabemos que podemos cambiar algo y es el momento de fijar las bases para hacerlo. Es momento para ir viendo, no solo quien tiene mas o menos poder, sino quien realmente pude hacer algo por el país. ¿Han hablado ustedes con los peronistas?
- Hablar, hemos hablado miles de veces. – respondió Peralta- y le dijimos lo mismo que a ustedes.
- Sí. Pero acuérdense lo que les digo. No se puede marear la perdis toda la vida.

La conversación con los peronistas había sido muy similar, con la diferencia que hablaron en cinco oportunidades y con diferentes dirigentes. Todos decían venir en representación de los trabajadores, solicitaban apoyo para las elecciones y con un discurso patriótico.
Los planteos de este tema arrojados en las reuniones de los miembros de la comisión directiva, dejaban un gran malestar. Ya que las discusiones sobre el camino a seguir eran variadas. Algunos opinaba que vinculándose con algún partido, era una especie de apuesta, si ese partido ganaba, se garantizaba una estabilidad. Obviamente en el caso de perder, era aguantar la tempestad. Mantenerse al margen era algo casi imposible.

Después de mucho tiempo de deliberación, la idea que prevaleció, fue fraccionar el gremio, demostrar que estaban separados y enemistado políticamente dentro del mismo gremio. Mostrar una enorme confusión y apostar por todos. Mientras se le daba la mano a uno se le guiñaba el ojo a otro. Se designaron los que debían decantarse por unos y por otros. Al poco tiempo ya se los veía participando de los actos peronistas y otros de los actos radicales.

miércoles 6 de agosto de 2008

Conferencia de prensa (Cap 6)

La noticia comenzó a correr por la ciudad. Canal crónica ya lo anunciaba. Los medios periodísticos empezaron a llamar desde temprano al gremio para obtener mas información. Claudia, la secretaria, cuando fue a abrir la puerta para ingresar a la sede del gremio, se abalanzaron varios periodistas intentando rescatar algo para sus respectivos noticieros. Ella, había sido advertida del hecho y solo se limitó a trasmitir que a las 10:00 habría una conferencia de prensa.
Roldan y Bebilaqua llegaron a la casa de Peralta a las 8:30, estacionaron directamente en el garaje, ya que Peralta había dejado su auto estacionado a dos calles. - La noticia ya corre por la tele. – dijo Peralta.
- Tranquilo que salió todo bien. – dijo Roldan.
- Llamé a Claudia. Avisará a quien pregunte que a las 10:00 será la conferencia. La hice tan pronto para eliminar sospechas. –dijo Peralta.
- ¿Cómo se lo tomó?- preguntó Roldan
- Mirá, al principio hizo un poco de teatro, pero creo, que tampoco le sorprendió mucho. No estoy seguro. Habrá que estudiarla un poco.- contestó Peralta.
- Vas a tener que empezar a cogertela de nuevo. –agregó Bebilaqua.
- Sí. Pero después hablaremos de ella. ¿Con quien más hablaste? – agregó Roldan.
- Con nadie más. – respondió- Ahora que llegaron ustedes voy a llamar a todos. Los que quieran venirse para acá que lo hagan y el resto que vaya al gremio. Pero, no lo hice antes por si alguno quería hablar con vos.
- Voy a darme un baño y empezamos a llamarles los dos.-
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En el salón de las reuniones estaban los principales directivos del gremio con una absoluta tranquilidad. El bullicio de los periodistas era lo que más sobresalía. Dos policías uniformados habían acudido también al lugar. Pasado cinco minutos de las diez. Jacinto Peralta ensayó unos movimientos con las manos para hacer callar a los presentes.
- Buenas tardes. Mi nombre es Jacinto Peralta. Soy el secretario del gremio. Lamentablemente estoy aquí para confirmarle la triste y nefasta noticia. Andretti ha fallecido en Buenos Aires. El día de ayer. Ha sido victima de un crimen, estamos seguros que la policía encontrará a los culpables. Y nosotros estamos a disposición de la autoridad por cualquier dato que podamos aportar. Andretti, era un hombre completo. Era un hombre incansable, dispuesto a sacrificar todo por el gremio, por nosotros, por los trabajadores. Andrettí, era un hombre humilde, y conocía como vivía el trabajador y las condiciones que tenía que soportar. Se metió en la lucha gremial con el solo interés de hacer que a los trabajadores se los respetara como tal. Un luchador empedernido de los pocos que quedan en este difícil país. Los cuidadores y serenos antes no poseíamos ni una milésima de dignidad. Sometiéndonos al maltrato y abuso de los dueños capitalistas. Él, consiguió que se nos reconozca. Hizo que este gremio sea grande. Hizo que muchísima gente tenga una vida digna. Hizo conocer esta ciudad en un ambiente nacional y hasta me atrevo a decir internacional. Aun, no puedo creer lo que ha sucedido. No descansaremos compañeros hasta que se aclare lo ocurrido y siempre recordaremos sus acciones. Estamos orgullosos de haber sido sus amigos.
Andrettí, nos enseño el camino de cómo ayudar a los trabajadores. Nos enseñó como hacer algo por esta sociedad que no nos valora. Como hacer justamente del trabajador, engranaje indispensable para que todo este sistema funcione, sea remunerado como se merece. Andretti nos enseñó la lucha desinteresada. No enseñó que los gremios son los únicos en poder conseguir avances para el trabajador. Un trabajador por si solo no puede conseguir nada, pero unidos, podemos paralizar el país.
Andretti. Tu nombre será inmortalizado y las generaciones venideras te recordarán.
Como aclaración para todos los presentes, nuestro vicepresidente, por razones personales renunció a su cargo hace unos dos meses y medio. Ahora, le cedo la palabra al vocal primero. Ahora presidente, Juan Román Roldan.
- Gracias Jacinto. Tampoco queda mucho por decir después de este discurso. Solo quiero decirles, que haré lo imposible por cumplir con mi responsabilidad. Y esperamos que todo se resuelva pronto. Muchas gracias por haber venido.
Rápidamente comenzaron a levantarse cuando una periodista se puso de pie con la mano levantada empezó a preguntar en un alto tono de voz.
- ¿Quién puede haber querido matarlo? ¿Qué estaba haciendo en Buenos Aires el señor Andretti? ¿Siempre viajaba solo?
Roldan pidió calma, ya que por el bullicio se hacía imposible escuchar. Peralta entendió que debía sentarse pero Roldan con un gesto se lo impidió. El silencio iba llegando poco a poco. Una vez que el orden se estableció, Roldan se dirigió a la periodista.
- Debemos darle las gracias por su interés, señorita. Pero no podemos responder a esas preguntas ya que la policía federal, está detrás del caso y no podemos hablar de nada. Lo siento mucho.- dijo Roldan pero la periodista no estaba de acuerdo y lanzaba preguntas al aire-- Señorita- dijo Peralta – Entendemos que quiere hacer su labor y se merece nuestros halagos por ello. Pero como no sabemos que podemos contestar y que no. Ya que esto, como decía el Señor Roldan, esta siendo investigado. Yo me comprometo a que usted sea la primera en recibir la información que necesite. Pasé por el gremio y vea a Claudia que le dejaré instrucciones. Y muchas gracias por haber venido.

lunes 14 de julio de 2008

La trama

Mientras se cocinaba un pollo a la mostaza en el horno. El anfitrión, Jacinto Peralta, Juan Román Roldan y Darío “Bebi” Bevilaqua, cocinaban un plan para quitarse del medio a Andretti. Los motivos sobraban, aunque el más importante era que el presidente se había dejado de ser imprescindible y aun así, el ritmo de vida que llevaba era insuperable, todo con la excusa de hacer política. Viajes, restoranes de lujos y cabaret eran lo cotidiano. La mayor parte del tiempo estaba ausente del gremio, encargándose de todo el nuevo equipo encabezado por Roldan.
- Hay que saber que si empezamos con esto no hay marcha atrás- dijo Jacinto.
- Si estamos acá es porque ya estamos decididos- agregó Roldan encendiendo un cigarrillo.
- Bebi. ¿Lo tanteaste al gordo y a Morato? –preguntó Jacinto-
- Están con nosotros. Creo que el correntino y Germán también. Al que lo vi muy indeciso es al gringo. Pero una vez que lo hagamos, no tengo dudas que todos harán como si nada.
- Hay que hacerlo bien. No tiene que haber sospechas de nosotros- dijo Jacinto.
- Sospechas habrá, lo que no tiene que haber son pruebas- dijo tajante Roldan.

Andretti, armó su valija y se hizo llevar al aeropuerto de Paraná con su chofer. Llegó a Buenos Aires y tomó un taxi hacia el hotel donde siempre se alojaba. Por la tarde se entrevistó con unos lideres de Asociaciones Gremiales y Mutuales. Al llegar la noche, volvió al hotel solo para bañarse y se dirigió a un cabaret de Capital Federal, acompañado de un accionista de la Financiera Luz Verde, con quien estaba tramitando ofrecer prestamos a los asociados. Salió del cabaret con un alto grado de embriaguez y se despidió del acompañante. Tomó un taxi y se dirigió al hotel, lo dejó en la puerta y llegó a su habitación. Al otro día apareció en un albergue con un tiro en la cabeza y tres en el pecho.
La policía federal intervino en el asunto. Todos lo declarantes contaron su historia. Los dirigentes gremiales. El accionista de la financiera que prefirió ocultar su identidad, las dos chicas del club nocturno con las que estuvo esa noche, el taxista que solo recordaba haber llevado a un pasajero muy borracho y el empleado del albergue. Las cámaras de dicho albergue, de muy bajo presupuesto, que tiene en la entrada, solo mostraron una mujer que traía en brazos a Andretti que estaba muy borracho.
El informe policial forense dijo que una bala entró por el centro del pecho con orificio de salida en el abdomen, con una ligera inclinación de derecha a izquierda y de arriba hacia abajo. Los otros disparos de similar recorrido. La bala que le dio el tiro de gracia entro por el ojo izquierdo sin orificio de salida. Las balan pertenecen a una 9 milímetros y fueron disparadas con silenciador.

Roldan y Bebilaqua fueron hasta Capital Federal, conocían con lujos de detalles los lugares por donde se movía Andretti. No fueron detenidos ni a la ida ni a la vuelta en el camino, ni siquiera la caminera de Gualeguaychú, que siempre se ensañan con los coches que vienen de Buenos Aires. No pagaron ningún estacionamiento, ni hoteles, comieron unos sandwiches y bebieron agua que habían llevado. Orinaron en una plaza. Roldan, se vistió y se maquilló dentro del mismo auto. Una vez que Andrettí entró al cabaret se trasladaron cerca del hotel y esperaron pacientes. Cuando Andretti bajó del taxi, fue Bebi que se acercó hasta él y lo llamó.
- Andretti. Soy yo. Bebi. Hace tres horas que llegué. Me dijo el conserje que usted había salido y estoy esperándolo. Hay un problema muy grave. Y tuve que venir personalmente para contárselo. Estoy desesperado no sé que hacer.
- Pero que pasa. Porque no me has llamado por telefono. Contame.
- Se trata de Roldan. Creo que esta planeando quedarse con el gremio.
- No puede ser. Eso es imposible. Subamos y hablamos tranquilo. No puedo demorarme. Tengo que volver o van a sospechar. Si Roldan se entera me mata.
- Subamos y hablamos tranquilo.
- Andretti. Creo que no entiende la gravedad de la situación. Quieren deshacerse de usted. Viajé seis horas y tengo otras seis para volver. No tiene que darse cuenta o me mataran a mí. Tengo el auto estacionado a dos cuadras. Tiene que volver y arreglar todo.
- Tranquilo. Tranquilo. Vení. Vamos a un bar.
- No Andretti. Me voy. – dijo Bebi mientras se daba la vuelta y caminaba a paso veloz.

Andretti lo siguió forzando la voz e intentando no gritar. Bebi se detuvo. Andretti luchaba por conversar, hasta que lo consiguió. Fueron a un bar. Bebí saco un cigarrillo que le convidó y fue hasta la barra a traer dos cervezas. Tanto el cigarrillo como la cerveza para Andretti, tenían dosis de escopolamina, un alcaloide que lo atontó y pasó a ser un blanco absolutamente vulnerable.

sábado 21 de junio de 2008

Nacido para el gremio

Un tipo alto, de ojos llamativamente celestes que desencajan con su cara de mono, pelo corto, peinado al costado y forzudo, entró a paso fuerte a la constructora preguntando por los hermanos Espíndola.
-¿Cómo es su nombre? –dijo el capataz de la obra mientras se quitaba las migas de un sándwich de la remera.
- Soy Juan Román Roldan. Para servirle- respondió estrechándole la mano.
- A mí me dicen Pancho. Me han dejado el encargo de explicarte todo. Los jefes llegaran más tarde, pero tampoco es seguro que vengan. Así que igual te voy a mostrar donde están las cosas. ¿Vos empezás esta noche?
-Según tengo entendido sí. Ahora solo vine a hablar y todo eso.
- Vení. Seguime. Vamos a tomar unos mates a la caseta y te explico mientras.

Pancho hizo entrar a Roldan a una precaria construcción improvisada dentro de la obra, que se utilizaba para guardar las herramientas de trabajo. Dicho lugar, era una especie de galpón, en un rincón tenía dos sillas enfrentadas y separadas por una mesa que parecía haber sido encontrada en la calle por el gran deterioro que se percibía. A los costados de las sillas unos cinco pilares hasta la altura de la rodilla, utilizados por los trabajadores para sentarse. Normalmente cuando paraban para comer o en caso de lluvia mientras esperaban que pasara. El resto del sitio era un galpón propiamente dicho, con estantes en los costados, carretillas estorbando el paso, bolsa de cemento y todo los materiales imprescindibles para la construcción. Roldan mientras conversaba hacía un seguimiento con su mirada del espacio que pronto sería su lugar de trabajo.
El encargado le entregó una copia de la llave. Le precisó algunos detalles más y lo despachó diplomáticamente para continuar trabajando. Esa misma noche Roldan entró a trabajar a las ocho y salió a las seis del día siguiente. No vio a los hermanos Espíndola hasta pasada dos semanas cuando fueron a conocerlo exclusivamente para enviarle las gracias a Andretti por haberles hecho recuperar gran parte del robo de materiales. Pidiéndole además que se pasara por la administración que se encontraba en calle Malvinas Argentinas, para firmar el contrato de trabajo.

Roldan se crió en el barrio de San Agustín. Cuando terminó la escuela primaria no estaba interesado en continuar estudiando. Quería trabajar. Ingresó a la CONET. Escuela técnica donde les enseñan un oficio. Se interesó por la carpintería. Terminó los dos años estipulados. Y nunca hizo nada referido con ello. Trabajó de pintor. Trabajó de albañil y luego su hermana mayor se convirtió en una de las amantes de Andretti, cuando tuvo la oportunidad le comentó que tenía un hermano que trabajaba de changas y era de mucha confianza. Fue reclutado para llenar la lista del gremio y los primeros meses pasó desapercibido. El presidente lo puso a prueba en reiteradas ocasiones, lo importante era saber si Roldan era de confianza. Una de esas pruebas fue forzar un palea con la hermana de éste, donde incluso le dio un par de golpes. Roldan, se enteró del suceso por boca de su familia. Él siguió acudiendo a la sede, a las reuniones, hablaron, bebieron y pasaron nueve días cuando recién habló del tema con el presidente pero por iniciativa del mismo Andretti.
- Roldan. Creo que necesitamos hablar de lo ocurrido con tu hermana. Dejame explicarte...
- Discúlpeme señor Andretti- interrumpió Roldan apoyándole la mano en el hombro y mirándolo fijo a los ojos.- La vida de mi hermana es una cuestión suya. A mi no me incumbe lo que ella haga o deshaga. Usted a mi no tiene que darme explicaciones. Si ella sigue con usted. Por mas que usted le dé un par de golpes, es porque ella quiere. Yo le estoy muy agradecido por haberme metido acá, con usted, y le vuelvo a decir que la vida privada de mi hermana, es su problema.

Una vez que se le consiguió trabajo en la constructora ya que era la única forma de mantenerlo en el gremio, Andretti comenzó a pedirle algunos trabajitos. Roldan encabezó unos atracos y algunas extorsiones donde demostró su gran capacidad y valor. Andretti le encargo trabajos más delicados, en los cuales los manejó con gran criterio. En uno de ellos tuvo que aplicar la violencia, sacando a relucir su sangre fría. A partir de allí, se convirtió en uno de los ejecutores fieles de Andretti. Cada vez que Roldan intervenía era una garantía y tranquilidad de buena actuación. No dejaba rastros de errores. Pronto lo pasaron a Vocal primero y su importancia en el gremio se fue haciendo fuerte. Ante la ausencia de Andretti, las decisiones eran tomadas por el mismo Roldan. El vicepresidente era un fantoche puesto solamente en los papeles, no tomaba ninguna decisión sin consultarlo. El protagonismo de Roldan era admirable. Sus opiniones incuestionables y a pesar de semejante responsabilidad, era participe de todas las operaciones y continuaba siendo el brazo ejecutor.
Andretti aprovecho el buen desempeño de Roldan y se dedicó a la parte más política, la cual no era tarea fácil, le llevaba mucho tiempo y sobre todo muchos gastos. Debía invitar a Policías, Jueces, Diputados, etc. a cenas lujosas, regalos interesantes y sobre todo, sobres con dineros. Lo que conseguía a cambio no era muy redituable, pero si obtenía un futuro contacto cuando estuviese en apuros. Estas operaciones lo mantuvieron alejado del gremio casi un año, solo pasaba para verificar todo, se quedaba dando algunas instrucciones, prácticamente inútiles, como comentaban todos cuando se marchaba, solo se limitaba a repetir lo que se hablaba pero con un tono imperativo.
Algunos de los allegados a Roldan, lanzaron comentarios vanos sobre dejar de lado al gran Andretti. En un principio Roldan cortó tajantemente la conversación, pero luego empezó a analizarlo detenidamente. Estuvo silencioso varios días, casi no intervenía en las conversaciones, ni en las referidas al gremio, ni siquiera en las viejas dicotomías entre River y Boca o entre provinciano y porteño. De esta manera comenzó la gran trama para apartar a Andretti de la forma más violenta, o quizás la única posible según los realizadores, matándolo sin dejar rastros.